En 1846, en un pequeño pueblo de los Alpes franceses, dos niños afirmaron ver a una mujer vestida de luz, que lloraba por el destino del mundo. Era la Virgen María, según ellos, y su mensaje hablaba de conversión, oración y esperanza.
Esta es la historia de La Salette, una aparición mariana tan conmovedora como olvidada.
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