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jueves, 15 de febrero de 2018

Prohibido Quejarse

La foto viral del cartel que el Papa Francisco puso en la puerta de su apartamento dio visibilidad a este psicólogo y psicoterapeuta italiano, el doctor Salvo Noé, que tras una audiencia en la plaza de San Pedro saludó al Pontífice y le regaló el libro que nos ocupa, además del famoso cartel. Está «prohibido lamentarse», rezan el título del volumen –recién publicado por San Pablo en español– y la puerta de Francisco. Porque «para llegar a ser lo mejor de uno mismo se necesita concentrarse en las propias potencialidades y no en los propios límites. Deja de lamentarte y actúa para mejorar tu vida», afirma el autor.
  
El texto, dividido en tres partes, ayudará al lector a analizar las motivaciones que nos impulsan a quejarnos. En la segunda parte, Noé hace varias propuestas teóricas y la tercera parte es la práctica, donde el autor ofrece ejercicios para potenciar la autoestima y la motivación. Porque «necesitamos respirar un aire nuevo para llegar a un cambio positivo».


Así, el psicólogo ayudará al lector a cumplir la propuesta que el Papa Francisco ha hecho en multitud de ocasiones –esta, concretamente, en una audiencia general en el Vaticano–: «El cristiano no puede ser profeta de desgracias. Los cristianos son misioneros de esperanza por eso no se dejan llevar del desánimo o de la queja». Editorial San Pablo hace llegar este libro a España que se puede adquirir a través de este enlace


jueves, 8 de febrero de 2018

Si estás triste lee esta oración

Tanto si estás deprimid@ o estás triste, o simplemente has ido encadenando mal momento tras mal momento, no debes de desfallecer. No debemos rendirnos, debemos tomar como ejemplo la siguiente oración de San Pío de Pietrelcina, que a continuación exponemos:

Quédate conmigo, Señor, porque es necesario que
estés presente para que no te olvide. Ya sabes lo fácil que te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque soy débil
y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida,
y sin ti, no tengo fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz,
y sin ti, estoy en tinieblas.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que escuche tu voz
y te siga.
Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte
mucho y estar siempre en tu compañía.
Quédate conmigo, Señor, si deseas que te sea fiel.
Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma,
quiero que sea un lugar de consuelo para Ti, un nido de amor.
Amén



jueves, 1 de febrero de 2018

Las mejores oraciones en el menor tiempo posible

Aunque es esencial dedicar un rato todos los días específicamente a la oración, también es importante evitar encasillar nuestra vida espiritual a un hueco fijo de 15 o 20 minutos diarios. Tenemos que asegurarnos de que no rezamos con la actitud de quien tacha una tarea de la lista de deberes: Bien, ya he hecho lo de la oración, ahora a seguir con la vida “real”.

San Josemaría Escrivá lo expresó de esta forma:
Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo… y perdonando.
Cuando tenemos una fe viva en la presencia de Dios, recurrimos a Él o a Su madre de forma natural con pequeños pensamientos y frases, algo que exige menos de un segundo de oración mental. Al igual que amantes que siempre están en la mente del otro, escribiéndose y llamándose a lo largo del día, estas aspiraciones contribuyen mucho a mantener nuestro amor con vida o a reavivarlo si se ha enfriado.
Aquí tenéis algunas ideas para esos pequeños “mensajes de texto” que podéis elevar a Dios durante el día:
  • Jesús, confío en ti. (de santa Faustina)
  • Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti. (de la Medalla de la Milagrosa)
  • Jesus, recuérdame. (de la oración del “buen ladrón” en la cruz)
  • Dios proveerá. (lo que Abraham dijo a Isaac cuando le preguntó qué animal sacrificarían)
  • Permite que te alabe, oh Virgen Santísima, y dame fuerza contra los enemigos. (del beato Duns Scoto)
  • Jesús, María, José. Mi familia vuestra es. Guardadla en vuestro corazón.
  • Jesús mío, gracias.
  • Jesús en el Santo Sacramento del altar, te entrego mi corazón.
  • Jesús es mío, yo soy de Jesús.
  • Esperaré a mi Señor y Salvador.
  • Señor, a ti elevo mi corazón.


Una forma de profundizar en la liturgia es usar una frase de la Colecta o una de las demás oraciones de la misa como aspiración de la semana. Muchas de las antífonas de la Liturgia de las Horas también servirán como hermosas aspiraciones.
Pero lo importante es no limitarse a seguir algún tipo de fórmula, ya que eso conlleva el peligro de caer en una espiritualidad tediosa o mecánica. Permite que las aspiraciones surjan del corazón, tan breves y dulces como quieras.
De nuevo, en palabras de san Josemaría:
Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al día. —Porque te da esto y lo otro. —Porque te han despreciado. —Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes.
Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. —Porque creó el Sol y la Luna y aquel animal y aquella otra planta. —Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso…
Dale gracias por todo, porque todo es bueno.
Camino, 268

martes, 23 de enero de 2018

¿Joven estás sin Wifi?

El papa Francisco se dirigió a los jóvenes chilenos súper conectados con sus celulares, amantes de la tecnología y de Internet para centrarlos con una “contraseña” para una vida más espiritual, alegre y comprometida con la patria y con los más necesitados.
“Veo que se bajaron del sofá y se pusieron los zapatos”… así fue como el Papa rompió el hielo con los jóvenes chilenos, en su tercer día de visita apostólica, este miércoles 17 de enero de 2018.


El Papa les contó una anécdota. Se trata de la historia de un joven al que le preguntó que era lo que le ponía de mal humor: Cuando “al celular se le acaba la batería o cuando pierdo la señal de internet”, contestó.
De ahí, Papa Francisco hizo una metáfora sobre la fe, como cuando comienza “a bajar nuestro ancho de banda” y “empezamos a quedarnos sin conexión, sin conexión a Jesús, sin batería”.
El Papa ofreció una contraseña para los jóvenes y una solución que le gana al mal humor. Una clave para no ser “descreídos, tristes, sin fuerza, y todo lo empezamos a ver mal”. Al quedarnos sin esa “conexión” que le da vida a nuestros sueños, “el corazón comienza a perder fuerza”, afirmó.
Sin conexión, continuó el Papa, “sin la conexión con Jesús, terminamos ahogando nuestras ideas, nuestros sueños, nuestra fe y nos llenamos de mal humor”.“De protagonistas —que lo somos y lo queremos ser— podemos llegar a sentir que vale lo mismo hacer algo que no hacerlo”.
El Papa instó a los jóvenes a no quedarse en el sofá. No decir: “No quiero líos”.

En ese momento el Pontífice pidió a los jóvenes que se miraran por dentro y reconocieran que tienen por aportar a la patria.
Para ello siguió con el ejemplo del Santo Hurtado y su clave para cuando se les pierda la contraseña de la fe: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”, expresó el Papa, que pidió a los jóvenes que lo repitieran en varias ocasiones.
También el Papa con su humor característico recordó a dos ladrones que en una película robaron la caja fuerte y luego se olvidaron la “contraseña”. “La contraseña de Hurtado era muy simple, si se animan me gustaría que la apunten en sus teléfonos. Él se pregunta: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”.
“En la escuela, en la universidad, en la calle, en casa, entre amigos, en el trabajo; frente al que le hacen bullying: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?». Cuando salen a bailar, cuando están haciendo deportes o van al estadio: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?”.
“Es la contraseña, la batería para encender nuestro corazón, encender la fe y la chispa en los ojos”.


domingo, 7 de enero de 2018

Enrique Shaw, empresario de sangre obrera

Enrique Ernesto Shaw, hijo de los argentinos Sara Tornquist y de Alejandro Shaw, nació en Francia el 26 de febrero de 1921, dos años más tarde en 1923, su familia regresó a Argentina, pero la madre fallecería al poco tiempo cuando Enrique tan solo tenía cuatro años. Fue ahí, que su padre, cumplió el deseo de su mujer de confiar su formación religiosa a un sacerdote de la congregación de los sacramentinos y lo envió al Colegio de La Salle de la ciudad de Buenos Aires, donde fue un alumno sobresaliente. 


Al cumplir catorce años, ingresó a la Escuela Naval Militar en Rio Santiago. En 1943 se casa con Cecilia Bunge con quién tendría nueve hijos.


Pero el quiebre más importante del laico y empresario argentino se dio cuando, una tarde del verano en 1939 en la biblioteca del Ocean de Mar del Plata, llegaría a sus manos un libro del Cardenal Suhard sobre el rol y la responsabilidades del hombre cristiano en la vida, un escrito que le cambiaría la vida. A partir de ahí, al haber conocido la Doctrina Social de la Iglesia, se produjo el convencimiento profundo de liderar humanísticamente la vida de los obreros. Esa “conversación definitiva” como él siempre la llamó, fue la puerta para tomar la decisión más importante de su vida y también opuesta por la familia de su mujer que fue nada más y nada menos que retirarse de la marina para dedicarse a ser obrero en una fábrica. Casi por providencia, luego de haber realizado un curso de meteorología en los EE.UU en 1945, logró un puesto en la fábrica de Cristalerías Rigolleau S.A., gracias a un tío de su mujer,  y logró el sueño que más tarde se completaría convirtiéndose en Director Delegado de la Organización, teniendo bajo su supervisión 3.400 obreros. Esto fue el comienzo de un nuevo desafío y donde dejaría la marca de su sangre obrera.

Desde siempre, Shaw demostró su afán de querer vivir al servicio de los demás, con esfuerzo y dedicación, demostró ser mucho más de los que todos esperaban. Eligió el camino de la humildad, acompañando a los obreros no solo en cuestiones de trabajo sino también humanas.
Su ocupación iba más allá de lo laboral, su visión era más profunda y su personalidad convincente. Al ver la necesidad de sus empleados, promovió la sanción de la ley de asignaciones familiares e impulsó una caja previsional propia para brindar servicios médicos, préstamos para urgencias y o subsidios por enfermedad. "Cuando iba a tener a mi bebe, no querían darme un aumento por mérito y fui a hablar con él y me dio mucho más de lo que le pedí; con decirte que podía pagar el alquiler, el gas, la luz y todavía me sobraba", atestiguó Adelina Humier, una de las secretarias de Shaw en Rigolleau. Todo éste compromiso y responsabilidad era acompañada por su convicción religiosa que lo llevó a crear, junto con otros cofundadores, la Asociación Cristiana de Empresas con el objetivo de insertar la paz social y cumplir su tarea apostólica.

La vida de Enrique Shaw se basó en la defensa de sus trabajadores, qué el mismos los consideraba más que un productor de riqueza o un instrumento de la empresa. Para él, eran seres espirituales cuya dignidad y valores humanos han de estar siempre en el pensamiento de aquellos que administran las riquezas de la tierra". El amor y la responsabilidad por ellos fue tan grande que arriesgó el bienestar de su propia familia. En 1961, un año antes de su muerte y ya estando enfermo de cáncer, decidió viajar a EE.UU porque la empresa, que se había vendido a capitales norteamericanos, había decidido despedir a 1200 obreros. "Si echan a una sola persona, yo renuncio", dijo convencido a pesar de saber que si se iba, quedaría sin obra social, y dejaría a su mujer sin cobertura y con nueve hijos. Finalmente logró su objetivo. Estas acciones, como también cuando aportaba préstamos de urgencia de su bolsillo para algunos de sus empleados, fueron retribuidas por sus obreros que, una vez enterados de que iba a ser operado por su mal de cáncer, se anotaron e hicieron fila en una clínica de Buenos Aires para donar sangre. En su aparición, Shaw soltó la frase que quedaría para la historia y recordada por muchos: “Ahora soy feliz ya que por mis venas corre sangre obrera”.

martes, 2 de enero de 2018

FlixOlé el cine español ya tiene su propio Netflix

A finales del pasado año 2017, llego una nueva plataforma que podemos complementar a la sopa de HBO, Amazon Video, Netflix, Movistar o Filmin entre otras. Su nombre es FlixOlé y en Radio Seminario lo hemos probado durante dos meses.

De la mano de Enrique Cerezo en su faceta de distribuidor y productor cinematográfico, llega la plataforma de cine patrio FlixOlé que pretende aglutinar el extenso catálogo de Video Mercury Films la empresa cinematográfica que más derechos de títulos posee y que durante más de 30 años ha invertido en el catálogo olvidado del cine español.


FlixOlé tiene un precio de 2,99€ y podemos disfrutar de 14 días de prueba gratuita, donde podremos ver todo el catálogo y crear nuestra propia de lista de películas por visionar. La calidad en HD dependiendo de nuestra conexión y un reproductor que nos gusta bastante en su versión de PC pero que en su versión para iPad se hace algo engorroso.


Avisamos que FlixOlé tiene más películas que a las que al principio pudiera parecer, para ellos os recomendamos que busqueis a actores como José Luís López Vázquez, Alfredo Landa o Agustín González os sorprenderiais de la amplitud del catálogo.

Por su precio, su amplio e impresionante catálogo (que crecerá), su calidad y su estabilidad recomendamos al 100% el uso de FlixOlé, lamentamos que no se haya hecho la publicidad que merece y que toque despedirse de Filmotech que se puede considerar el origen de esta iniciativa. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Thi Mai, rumbo a Vietnam

El próximo 12 de enero de 2018 se estrena en toda España la última película de la directora Patricia Ferreira "Thi Mai, rumbo a Vietnam" producida por Tripictures y Atresmedia Cine y protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón, Adriana Ozores, Carmen Machi y Dani Rovira.

             

Sinopsis. Tras perder a su hija María en un accidente, Carmen recibe una carta de la agencia de adopción en la que por fin le conceden a María una niña vietnamita, Thi Mai. Junto a sus dos mejores amigas, Elvira y Rosa, que nunca han salido de España, deciden viajar a Vietnam para completar el proceso de adopción. Una vez allí, su inexperiencia, el choque cultural, los laberintos burocráticos y las peculiaridades de cada una de estas tres mujeres convierten el viaje en una sucesión de equívocos, situaciones disparatadas y decisiones delirantes. Sus insólitas acciones en Vietnam provocan que el reto parezca cada vez más inalcanzable, por lo que tendrán que recurrir a ingentes dotes de ingenio, no exento de disparate, y cabezonería para que THI MAI pueda volver con Carmen a su hogar en España.

A su aventura se unen Dan, su rígido pero noble guía vietnamita, y Andrés, un joven actor español que viaja a Hanoi para casarse con su pareja.

THI MAI, RUMBO A VIETNAM es la divertida historia de amor de una madre que no quiere renunciar a su derecho de ser abuela y de cómo la esperanza, la amistad y las buenas personas que se encuentran por el camino (en cualquier lugar del mundo), siempre pueden con las desgracias.”

viernes, 29 de diciembre de 2017

San Tomás Becket

La Iglesia Católica celebra hoy 29 de diciembre la onomástica de San Tomás Becket también conocido como Tomás de Canterbury, santo y mártir de la Iglesia Católica y también de la Iglesia Anglicana.

Nació en Londres, el 21 de diciembre de 1118 en el seno de una familia burguesa proveniente de Normandia. Desde pequeño fue formado en el conocimiento de las leyes canónicas y civiles y llegó a estudiar teología en Bolonia y París. Al regresar a Inglaterra trabajó para el arzobispo de Canterbury. Con tan solo 37 fue nombrado canciller del reino. Gracias a sus cualidades entabló gran relación con Enrique II que le llegó a poner a cuidado de su hijo como era costumbre en la época. Al fallecer el arzobispo Teobaldo, en 1161, el rey Enrique II pensó inmediatamente en Tomás Becket como el mejor candidato para ocupar dicho cargo, pero Tomás se negó muy cortésmente alegando que él no era digno para tan honorable puesto. Sin embargo, un Cardenal de mucha confianza del Sumo Pontífice Alejandro III lo convenció de que debía aceptar, y al fin aceptó.


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Cuando el rey empezó a insistirle que acepatara el oficio de Arzobispo, Tomás Becket le hizo la siguiente profecía: "Si acepto a ser Arzobispo me sucederá que el rey que hasta ahora es mi gran amigo, se convertirá en mi gran enemigo". Enrique no creyó que fuera a suceder así, pero sucedió. Ordenado sacerdote y luego consagrado como Arzobispo, pidió a sus ayudantes que en adelante le corrigieran con toda valentía cualquier falta que notaran en él. Como él mismo lo había anunciado, los envidiosos empezaron a calumniar al arzobispo en presencia del rey.  Dicen que en uno de sus terribles estallidos de cólera, Enrique II exclamó: "No podrá haber más paz en mi reino mientras viva Becket. ¿Será que no hay nadie que sea capaz de suprimir a este clérigo que me quiere hacer la vida imposible?".

Al oír semejante exclamación, cuatro sicarios se fueron donde se encontraba San Tomás Becket y decidieron asesinarlo. Tomás se encontraba orando junto al altar cuando llegaron sus asesinos. Era el 29 de diciembre de 1170, no opuso resistencia. Murió diciendo: "Muero gustoso por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia Católica". Tenía 52 años.
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