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miércoles, 28 de febrero de 2018

Beatificación de Janos Brenner

El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Cardenal Angelo Amato, presidió la Misa de beatificación del sacerdote mártir Janos Brenner, asesinado en 1957 de 32 puñaladas mientras protegía la Eucaristía.

En la Misa que presidió el 1 de mayo en Szombathely (Hungría), el Cardenal Amato recordó que el P. Brenner tenía 26 años cuando “le fueron infligidas más de 30 puñaladas. Fue encontrado al amanecer del 15 de diciembre de 1957, en las afueras del pueblo de Zsida, con la mano izquierda sobre el pecho para proteger la Eucaristía, como el mártir Tarcisio”.
Tarcisio fue un joven acólito del siglo III que ayudaba a los sacerdotes de Roma.



Sin embargo, en aquel tiempo los cristianos eran perseguidos y fue apedreado por un grupo de paganos al proteger la Eucaristía que llevaba a fieles encarcelados.
Según informa L’Osservatore Romano, el Cardenal dijo que el P. Brenner era “amado por todos, grandes y pequeños, por la limpieza de su mirada y la jovialidad de su trato”. Pese a las presiones del régimen comunista de Hungría, optó “con alegría por ser sacerdote. Era valiente y consciente del peligro, perseveró en su vocación de servir al Señor e iluminar a los jóvenes con la palabra de Jesús”.
El Cardenal Amato resaltó que el P. Brenner “rezaba con fe, visitaba a los enfermos y ancianos y para todos tenía palabras de consuelo y cercanía”. Su presencia infundía “confianza y alegría”. Solía decir que no “podían hacerle mal porque no podían robarle nada. Solo tenía un par de pantalones remendados”, agregó.
Para el Cardenal, uno de los legados del nuevo beato es “la actitud del cristiano ante la persecución y la oración por quienes persiguen, así como el perdón de sus perversiones”.
El Purpurado dijo que existe documentación, “pero todavía incompleta, de más de 1.500 sacerdotes diocesanos y seminaristas y de casi 500 religiosos encarcelados y condenados injustamente a muerte”, algunos de los cuales ya han sido beatificados.
Janos Brenner nació el 27 de diciembre de 1931 en Szombathely (Hungría). Él y sus dos hermanos fueron sacerdotes.
Después de que las autoridades comunistas disolvieran las órdenes religiosas, Janos estudió durante un año en la Academia Teológica de Budapest y luego en el seminario de Szombathely.
Cuando cerró el seminario, siguió sus estudios de Teología en Györ.



Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1955. Sirvió como capellán en Rábakethely, haciendo un especial apostolado con los jóvenes. El régimen comunista, que perseguía a la Iglesia, desaprobaba su actividad.
El 26 de diciembre de 1948 el régimen arrestó al Cardenal József Mindszent y lo condenaron a cadena perpetua. En el verano de 1950 fueron deportados unos 2.500 religiosos y en agosto cerraron la facultad de teología de Budapest. El régimen creó además “un movimiento por la paz con la intención de generar discordia y división en el clero”.
En octubre de 1956 estalló la revolución húngara en Budapest, que fue “sofocada con la sangre de cerca de 10 mil víctimas, la mayoría de los cuales eran estudiantes y operarios”.
El 15 de diciembre de 1957 tendieron una trampa al P. Jenner. Para conseguir que se alejara de su parroquia, lo llamaron para pedirle que visite a un enfermo. Tomó su portaviático –donde llevaba la Eucaristía– y fue a la aldea de Zsida. Lo emboscaron y lo apuñalaron 32 veces mientras protegía con su mano izquierda el Santísimo Sacramento.
Fue enterrado el 18 de diciembre en la cripta familiar de la iglesia salesiana de San Quirinus en Szombathely. Su lema sacerdotal se colocó en su tumba: "Todas las cosas obran juntas para el bien de los que aman a Dios".
En el lugar del martirio del P. Jenner, entre los pueblos de Rábakethely y Zsida, se construyó en su honor la capilla del Buen Pastor en 1989.

jueves, 15 de febrero de 2018

Prohibido Quejarse

La foto viral del cartel que el Papa Francisco puso en la puerta de su apartamento dio visibilidad a este psicólogo y psicoterapeuta italiano, el doctor Salvo Noé, que tras una audiencia en la plaza de San Pedro saludó al Pontífice y le regaló el libro que nos ocupa, además del famoso cartel. Está «prohibido lamentarse», rezan el título del volumen –recién publicado por San Pablo en español– y la puerta de Francisco. Porque «para llegar a ser lo mejor de uno mismo se necesita concentrarse en las propias potencialidades y no en los propios límites. Deja de lamentarte y actúa para mejorar tu vida», afirma el autor.
  
El texto, dividido en tres partes, ayudará al lector a analizar las motivaciones que nos impulsan a quejarnos. En la segunda parte, Noé hace varias propuestas teóricas y la tercera parte es la práctica, donde el autor ofrece ejercicios para potenciar la autoestima y la motivación. Porque «necesitamos respirar un aire nuevo para llegar a un cambio positivo».


Así, el psicólogo ayudará al lector a cumplir la propuesta que el Papa Francisco ha hecho en multitud de ocasiones –esta, concretamente, en una audiencia general en el Vaticano–: «El cristiano no puede ser profeta de desgracias. Los cristianos son misioneros de esperanza por eso no se dejan llevar del desánimo o de la queja». Editorial San Pablo hace llegar este libro a España que se puede adquirir a través de este enlace


jueves, 8 de febrero de 2018

Si estás triste lee esta oración

Tanto si estás deprimid@ o estás triste, o simplemente has ido encadenando mal momento tras mal momento, no debes de desfallecer. No debemos rendirnos, debemos tomar como ejemplo la siguiente oración de San Pío de Pietrelcina, que a continuación exponemos:

Quédate conmigo, Señor, porque es necesario que
estés presente para que no te olvide. Ya sabes lo fácil que te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque soy débil
y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida,
y sin ti, no tengo fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz,
y sin ti, estoy en tinieblas.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que escuche tu voz
y te siga.
Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte
mucho y estar siempre en tu compañía.
Quédate conmigo, Señor, si deseas que te sea fiel.
Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma,
quiero que sea un lugar de consuelo para Ti, un nido de amor.
Amén



jueves, 1 de febrero de 2018

Las mejores oraciones en el menor tiempo posible

Aunque es esencial dedicar un rato todos los días específicamente a la oración, también es importante evitar encasillar nuestra vida espiritual a un hueco fijo de 15 o 20 minutos diarios. Tenemos que asegurarnos de que no rezamos con la actitud de quien tacha una tarea de la lista de deberes: Bien, ya he hecho lo de la oración, ahora a seguir con la vida “real”.

San Josemaría Escrivá lo expresó de esta forma:
Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo… y perdonando.
Cuando tenemos una fe viva en la presencia de Dios, recurrimos a Él o a Su madre de forma natural con pequeños pensamientos y frases, algo que exige menos de un segundo de oración mental. Al igual que amantes que siempre están en la mente del otro, escribiéndose y llamándose a lo largo del día, estas aspiraciones contribuyen mucho a mantener nuestro amor con vida o a reavivarlo si se ha enfriado.
Aquí tenéis algunas ideas para esos pequeños “mensajes de texto” que podéis elevar a Dios durante el día:
  • Jesús, confío en ti. (de santa Faustina)
  • Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti. (de la Medalla de la Milagrosa)
  • Jesus, recuérdame. (de la oración del “buen ladrón” en la cruz)
  • Dios proveerá. (lo que Abraham dijo a Isaac cuando le preguntó qué animal sacrificarían)
  • Permite que te alabe, oh Virgen Santísima, y dame fuerza contra los enemigos. (del beato Duns Scoto)
  • Jesús, María, José. Mi familia vuestra es. Guardadla en vuestro corazón.
  • Jesús mío, gracias.
  • Jesús en el Santo Sacramento del altar, te entrego mi corazón.
  • Jesús es mío, yo soy de Jesús.
  • Esperaré a mi Señor y Salvador.
  • Señor, a ti elevo mi corazón.


Una forma de profundizar en la liturgia es usar una frase de la Colecta o una de las demás oraciones de la misa como aspiración de la semana. Muchas de las antífonas de la Liturgia de las Horas también servirán como hermosas aspiraciones.
Pero lo importante es no limitarse a seguir algún tipo de fórmula, ya que eso conlleva el peligro de caer en una espiritualidad tediosa o mecánica. Permite que las aspiraciones surjan del corazón, tan breves y dulces como quieras.
De nuevo, en palabras de san Josemaría:
Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al día. —Porque te da esto y lo otro. —Porque te han despreciado. —Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes.
Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. —Porque creó el Sol y la Luna y aquel animal y aquella otra planta. —Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso…
Dale gracias por todo, porque todo es bueno.
Camino, 268
 
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